sábado, 29 de abril de 2017

Henri Cartier-Bresson : "La photographie c'est une chose purement intuitive, c'est un plaisir physique"


Henri Cartier-Bresson en 1999 à Venise
Henri Cartier-Bresson en 1999 à Venise Crédits :  Marcello Mencarini / Leemage - AFP
Dans cet entretien réalisé en 1969, en Avignon, avec Véra Feyder, Henri Cartier-Bresson évoquait sa relation intuitive avec l'appareil. Il expliquait en quoi la photographie est une arme, détaillait sa démarche à propos de son projet en cours, un livre de photographies sur la France, et plus généralement la difficulté de faire une photo non anecdotique :
C'est extrêmement difficile en une photo de tout raconter. Il n'y a pas pile et face sur la même photo. C'est ce qu'on recherche. C'est que la photo rebondisse, aille plus loin que l’anecdote. Il faut traiter le sujet c'est très important, mais pas l’anecdote.
Sur le fait d'être photographe :
C'est une attitude dans la vie, une façon de vivre, de combattre. C'est une chose purement intuitive, c'est un plaisir physique.
A propos de son travail sur la France :
Sur son propre pays on n'en connait pas assez et on en connait trop en même temps. On est impliqué, j'adore faire ce travail. On peut tout peindre mais on ne peut pas tout photographier.
Il expliquait comment on pouvait reconnaître un bon photographe à sa manière de se déplacer autour de son sujet, mais aussi la difficulté de passer inaperçu avec un appareil photo :
Tout le temps on me prend pour un flic. [...] J'ai jamais pris de coup de poing dans la gueule mais j'ai pris des coups de crosse, c'est différent. Pour passer inaperçu il faut tirer le premier : vite, vite, vite ! Et avoir l'air suffisamment idiot.

martes, 11 de abril de 2017

Retrospectiva de Ahlam Shibli en el Macba





Me dice que va a fumarse un cigarro a la escalera de incendios y que en cinco minutos vuelve a estar conmigo. Pero pasa casi media hora hasta que la veo llegar abrazada a su 'dewar' transparente lleno de un té espumoso que asegura que viene de Taiwán. “Perdona, estoy reventada –se disculpa–. Ayer estuvimos trabajando hasta más tarde de la una, y esta mañana a primera hora llegaban los técnicos a colgar las fotos. No he dormido nada”. Ya me habían advertido que Ahlam Shibli tiene carácter y una desbordante necesidad de control. Quizá, por todo esto, es la gran apuesta del Macba esta temporada.
“¿Quieres un vaso?”, me pregunta, sacudiendo la infusión de importación hasta que salen burbujas. Si eres palestino sólo puedes hablar de una cosa. O eso pienso la gente. “Parece que no tengamos derecho a preocuparnos por nada que no sean las bombas de Gaza –se queja Ahlam–. Yo he tratado mucho el conflicto con Israel, en un rato lo verás. Pero para empezar quiero enseñarte otra cosa”. Mientras entramos en la primera sala me habla de las dificultades de ser homosexual en Palestina. Los gays, me explica, ahorran para pasar una noche al mes en Tel Aviv e ir a 'night clubs'. “Es el único sitio donde se sienten como en casa”, dice mientras me enseña la primera serie de retratos. Durante dos años, este otro conflicto ha sido su gran preocupación.
Se me vuelve a escapar, ahora para dar un par de órdenes a dos pobres operarios enfundados en monos negros que le están montando la exposición. “Después ya me los llevaré a tomar un vino”, me advierte, excusando su genio. Aprovecho la interrupción para recordaros que ésta es la primera retrospectiva que se le dedica. La han coproducido el Jeu de Paume de París y el Museu d’Art Contemporani de Porto. Y se llama 'La casa fantasmal'. “Porque todo es una reflexión sobre el concepto de hogar, familia y bandera en relación con el propio cuerpo”. La recupero, y me lleva a ver la segunda serie, dedicada a los orfanatos de Polonia.
Bien, tercera sala. “Esto es un cementerio palestino –me explica, delante de la primera imagen–. Lo que ves aquí, en primer término, son las tumbas de los mártires, todas en fila, siempre bien cuidadas. Por mas que pasen los años, siguen teniendo las flores frescas”. Me traduce una de las inscripciones: “su muerte fue su dote”, dice la lápida. “Para Israel, todos somos árabes –continua–. Sólo cuando alguien se autoinmola lo reconocen como palestino. Es como Jesús, que debía entregar la sangre a los apóstoles para que lo identificaran como Mesías”. Entiendo que aquí el concepto casa equivale a patria.
El material impacta: los carteles en homenaje a los que se sacrificaron por el país, los campos de refugiados de Nablus y los terrenos cedidos por Israel a los que se han pasado a su bando. Y todavía hay una última serie. Esta vez le toca recibir a Francia. “Resulta que para luchar contra Alemania Charles de Gaulle se valió del ejército de Algeria y de la mano de obra que traían de Indochina para fabricar armas –me alecciona–. Iban en contra de los nazis y la Solución Final pero no abandonaban sus privilegios coloniales”. Escura las últimas gotas de té, me sonríe y con esta última reivindicación da la conversación por acabada. “Adiós”.

lunes, 27 de febrero de 2017

Los orígenes de la fotografía náutica, en Bilbao










El nombre de 'Beken of Cowes' corresponde a la más duradera y prestigiosa saga familiar de fotógrafos de náutica del mundo. Desde 1888 y a lo largo de cuatro generaciones se han dedicado a retratar los veleros más bellos jamás construidos. Ahora, una selección exclusiva de las mejores imágenes de la vela de finales del siglo XIX y principios del XX desembarca por primera vez en España como parte de la cuarta edición de SAIL in Festival (2-5 de marzo, Bilbao). Esta es la historia de una dinastía que capturó un siglo de navegación:
Todo empezó en 1888, cuando el químico y fotógrafo inglés Alfred Edward Beken (1855-1915) se trasladó de Canterbury, en Kent, a la Isla de Wighty abrió una farmacia situada en el pequeño puerto de Cowes, refugio conocido entre otras cosas por el ser el punto de partida de la madre de todas las regatas: la Copa América.
El hijo de Alfred, Frank Beken (1880-1970) enseguida quedó hipnotizado por las majestuosas imágenes que veía desde la ventana de su cuarto: esbeltos y modernos veleros de regata a los que decidió ir capturando con su primera cámara fotográfica. Tras varias sesiones a bordo de pequeñas embarcaciones, quedó de manifiesto que sus cámaras y su material no estaban preparados para las inclemencias de ese medio hostil, húmedo y movido que es el agua.
En 1913, Frank diseñó y construyó un nuevo modelo de cámara para tratar de atrapar toda la belleza de los veleros navegando a todo trapo. En lugar de los hasta la fecha habituales fuelles de lona, utilizó dos bastidores de madera; uno que encierra un sistema de lente de enfoque de rosca y un obturador, y el otro que aloja un visor. Fue, de hecho, un precursor de las cámaras de las lentes gemelas que se popularizaron posteriormente. Y lo que sí fue una revolución fue el disparador 'bucal' que ingenió: consistía en una pelota de caucho que sostenía con la boca y que le permitía tener las dos manos disponibles para sujetar la cámara con seguridad; al morder la pelota, se activaba el disparo.
Sus aportaciones a la fotografía ni acababan ahí, ya que también innovó utilizando la ventana más expuesta a la luz de su cuarto, convirtiendo la estancia en una "ampliadora de luz diurna" que le permitía hacer impresiones vendibles de sus negativos. Como resultado, la Farmacia Beken comenzó a vender estas fotografías junto con sus medicamentos y perfumes. Las primeras fotografías de Frank Beken recaudaron más de 1.000 libras en las subastas de Londres.
Sonya (Becalmed), 1905. | Beken of Cowes / SAIL in Festival
Sonya (Becalmed), 1905. | Beken of Cowes / SAIL in Festival
Con la residencia de la Reina Victoria cerca de Osborne, no era extraño ver a la realeza y su largo séquito de nobles y personas influyentes por la zona, convirtiéndose además en fieles clientes de la farmacia familiar. En 1914 Beken adquirió la colección Alfred West (de Southsea), compuesta principalmente por negativos de placas de vidrio, en su mayoría a tamaño de 12 por 10 pulgadas, y así fue aumentando una colección que empezaba a ser numerosa gracias al imparable trabajo de Frank.
El hijo de Frank Beken, Keith (1914/2007) siguió los pasos de su padre y retrató la década de los 30 tras su titulación y estudios de química. Juntos fotografiaron la famosa y bella Clase J de la Copa América y las altaneras goletas de regatas.
Charles Nicholson, 1930. | Beken of Cowes / SAIL in Festival
Charles Nicholson, 1930. | Beken of Cowes / SAIL in Festival
Durante la Segunda Guerra Mundial, patroneó un barco de rescate para la Fuerza Aérea cuya base se encontraba entre las islas de Shetland de Escocia y Cowes. Tras la contienda, Keith comenzó a experimentar con la fotografía a color a finales de 1950, época en la que nacía y explotaba un nuevo universo de regatas que llevó a inmortalizar navegaciones por el Mediterráneo, el Caribe y América del Norte.
Tras la muerte de Franck, en 1970, la familia decidió cerrar su farmacia y centrarse en el negocio de la fotografía náutica. El hijo de Keith, Kenneth, se unió a la renombrada compañía 'Beken of Cowes' para convertirse en el cuarto fotógrafo de la dinastía. Otros 20 años cubriendo eventos que van desde la vela ligera hasta la Copa América pasando por carreras de motoras offshore. Keith se retiró de la fotografía en activo a mediados de la década de los 90 tras sacar la famosa foto del Clase 12 Metros 'Silk II' en el Solent, clavando medio barco dentro del agua con el spi arriba y la pala a 90 grados del agua. Él, a la pregunta recurrente de cuál era su fotografía preferida, siempre contestaba "la que sacaré mañana". Hasta que sacó ésta y se retiró.
Botadura del Shamrock III, 1903. Beken of Coews / SAIL in Festival
Botadura del Shamrock III, 1903. Beken of Coews / SAIL in Festival
Frank, Keith y Kenneth han sido galardonados en muchas ocasiones por la Royal Photographic Society y han recibido órdenes reales de la reina Victoria, Jorge V y del príncipe Felipe, duque de Edimburgo.
Durante más de 40 años Beken ido ha publicado sus famosos calendarios(desde 1973) y más de 20 libros. Aún hoy, sus fotografías decoran paredes de palacios, casas, barcos, clubes de vela, museos, oficinas, buhardillas, restaurantes, pubs y aseos de medio mundo.

viernes, 24 de febrero de 2017

EL TRANSGRESOR FOTÓGRAFO CHINO REN HANG FALLECE A LOS 30 AÑOS DE EDAD

Ren Hang (Changchun, Jilin, China, 1987) ha fallecido, según se ha publicado otro fotógrafo chino en internet. Un colaborador de Clavoardiendo ha recibido una llamada de una amiga personal del artista por la que se nos comunica que se ha tratado de un suicidio. Desde la editorial Taschen, Diane Hanson, encargada de la publicación que sobre el fotógrafo ha realizado recientemente, nos confirman este extremo.
© Ren Hang
Ren Hang, tendente a la depresión, a la que incluso le dedica un apartado en su web, era el autor de una  fotografía en cambio descarada, que no conoce la autocensura, mostrando imágenes libres, en las que la desinhibición sexual está muy presente. Desnudos, flash, color rojo, atrevidas composiciones, mucho color, naturaleza, juego. Los jóvenes desnudos, a ellos los buscan entre sus amigos y a ellas a través de paginas web, son en su mayoría chinos y todos hermosos, sin vergüenza. Ellos son el elemento central en la obra de Ren Hang. También encontramos cisnes, pavos reales, peces y serpientes, así como cerezas, las manzanas, flores, plantas y árboles se emplean como accesorios absurdos pero poéticos.
Aunque la exhibición de órganos sexuales está muy presente, el trabajo de Ren Hang no es necesariamente pornográfico. En su obra, el cuerpo humano adquiere formas escultóricas y parece principalmente querer romper los tabúes que rodean el cuerpo y los sexos.
El trabajo del artista ha sido mostrado en varias exposiciones, más de una veintena en una docena de paises, y en revistas tanto en China como del resto del mundo. Las fotografías de Ren Hang han sido expuestas anteriormente en los Países Bajos, en la exposición de grupo FUCK OFF 2 en el Museo Groninger en 2013, comisariada por el artista y activista Ai Weiwei. Ren Hang también ha publicado muchos libros de autor, los cuales se han vendido de inmediato.
Actualmente hay una exposición sobre Ren Hang en el Foam Fotografiemuseum de Amsterdam, motivo por el cual nuestro colaborador David Fonfría estaba preparando un reportaje para nuestros lectores. A la mayor brevedad os lo ofreceremos.